Cómo saber si tu empresa paga de más por la electricidad
No hace falta ser experto en mercados energéticos para detectar un sobrecoste. Basta con mirar cuatro cosas en las facturas que ya tienes.
Casi todas las empresas con las que trabajamos llegan con la misma sospecha y la misma frase: «creo que estamos pagando de más, pero no sé cómo comprobarlo». La sospecha suele ser correcta. Lo que falta no es información —está toda en las facturas— sino saber qué mirar y con qué compararlo.
Este artículo es la versión resumida de lo que hacemos en la primera fase de un estudio energético. Con doce facturas y media hora se puede saber si hay un problema y de qué tamaño es.
Empieza por el dato que resume todo: el coste unitario
El importe total de una factura no dice nada por sí solo. Sube si has producido más, baja si el mes tuvo menos días laborables y se dispara si has tenido un pico puntual. Para comparar hace falta un dato que neutralice el volumen: el coste unitario, es decir, cuántos euros te cuesta cada kilovatio hora que consumes.
Se calcula así:
Coste unitario (€/kWh) = importe total de la factura, impuestos incluidos ÷ kWh consumidos en el periodo
Haz ese cálculo con las doce últimas facturas de cada suministro y anótalo en una hoja. No busques el número perfecto: busca el patrón.
| Qué observas | Qué suele significar |
|---|---|
| El coste unitario es estable mes a mes | El contrato está funcionando de forma previsible |
| Sube en los meses de menos consumo | Los costes fijos pesan demasiado: probablemente hay potencia de sobra contratada |
| Sube de golpe en un mes concreto | Un exceso de potencia, una penalización por reactiva o una regularización |
| Sube de forma sostenida desde una fecha | Ha vencido el precio pactado y el contrato ha pasado a condiciones de renovación automática |
Ese último caso es, con diferencia, el más común. Un contrato firmado a buen precio se renueva solo, sin que nadie lo revise, con las condiciones que la comercializadora aplica por defecto. La empresa sigue pagando puntualmente y nadie nota nada durante meses.
Separa lo que es energía de lo que no lo es
En una factura eléctrica de empresa conviven conceptos que se comportan de forma muy distinta. Simplificando, hay tres bloques:
- Término de energía: lo que pagas por los kWh consumidos. Depende de tu actividad y del precio contratado.
- Término de potencia: lo que pagas por tener disponible una determinada potencia, consumas o no. Es un coste fijo que se paga todos los días del año.
- Regulados e impuestos: peajes de transporte y distribución, cargos, impuesto eléctrico, alquiler del equipo de medida e IVA. No se negocian.
Suma el término de potencia de doce meses y divídelo entre el importe anual total. Si el resultado supera el 30 %, tienes un candidato claro a revisión: estás pagando mucho por estar conectado y poco por consumir. Es el síntoma típico de una potencia contratada mal dimensionada, y es también el ajuste que antes se amortiza porque no requiere ninguna inversión.
Comprueba si tu contrato sigue vivo o solo sigue vigente
Un contrato de suministro tiene una fecha de firma, un precio pactado y una duración. Cuando esa duración termina, el suministro no se corta: se renueva. Y la renovación rara vez mejora las condiciones iniciales.
Busca en tus facturas o en tu contrato estos tres datos:
- Fecha de finalización del precio pactado. Si ya pasó, estás en condiciones de renovación.
- Tipo de precio: fijo o indexado. Un precio fijo te protege de las subidas y te impide aprovechar las bajadas. Un indexado hace lo contrario. Ninguno es mejor en abstracto; depende de tu tolerancia a la variación y de si puedes mover consumo a las horas baratas.
- Penalización por cancelación anticipada. Determina cuándo puedes moverte.
Si no encuentras estos datos, es una señal en sí misma. Un contrato que nadie sabe dónde está es un contrato que nadie está revisando.
Busca los conceptos que no deberían estar ahí
Hay partidas que aparecen en la factura sin que casi nadie las mire y que, sumadas a lo largo de un año, dejan de ser anecdóticas.
Excesos de potencia
Si tu tarifa es 3.0TD o 6.1TD y superas la potencia contratada en alguno de los seis periodos, se factura un exceso. No es una multa simbólica: puede suponer varios cientos de euros en un solo mes. Un exceso aislado se entiende; un exceso que se repite todos los meses significa que la potencia contratada no se corresponde con la realidad de tu instalación.
Energía reactiva
Se factura cuando el factor de potencia de tu instalación baja de 0,95. Es un problema técnico con una solución técnica —normalmente una batería de condensadores— que suele amortizarse en pocos meses. Si ves este concepto en tus facturas de forma recurrente, tienes una batería mal dimensionada, averiada o inexistente.
Servicios añadidos
Mantenimientos, seguros, asistencias y productos asociados que se contrataron en algún momento junto al suministro. Comprueba uno por uno si siguen teniendo sentido. En muchas empresas, la respuesta es que no.
Alquiler de equipos de medida
Es un importe pequeño y regulado, pero conviene confirmar que corresponde al equipo que realmente tienes instalado y que no se está facturando un equipo que ya es de tu propiedad.
Cómo interpretar el resultado
Si has hecho las cuatro comprobaciones, ya tienes una idea bastante precisa de tu situación:
- El coste unitario es estable y el peso de la potencia está por debajo del 30 %. Tu contrato funciona. Aun así, conviene revisar la fecha de renovación para no llegar tarde.
- El coste unitario sube en los meses flojos. Hay potencia de sobra. Es el ajuste más rentable y el más rápido de ejecutar.
- Aparecen excesos o reactiva de forma recurrente. Hay un problema estructural, no puntual, y se resuelve una vez.
- El coste unitario ha subido de forma sostenida sin que cambie tu consumo. El precio de tu contrato ya no es el que firmaste.
Ninguno de estos cuatro escenarios se arregla llamando a tu comercializadora para pedir «una oferta mejor». Se arreglan sabiendo exactamente qué estás pagando y por qué, y negociando después con ese dato en la mano. El orden importa: primero el diagnóstico, luego el mercado.
Qué mirar si quieres seguir tirando del hilo
Estas comprobaciones son el primer filtro. A partir de aquí, los siguientes pasos naturales son entender qué partes tiene exactamente una factura eléctrica y revisar si la potencia que tienes contratada se ajusta a lo que tu instalación demanda de verdad.
Y si prefieres no dedicarle el tiempo, nosotros lo hacemos por ti: con doce facturas por suministro tenemos todo lo necesario para decirte si hay margen y de cuánto estamos hablando. Es el trabajo que hacemos en la auditoría de facturación.