Qué es la potencia contratada y cuánto puede ahorrar revisarla
Es el coste fijo más grande de una factura eléctrica y, en la mayoría de las empresas, nadie lo ha revisado desde el día que se firmó el contrato.
La potencia contratada es la cantidad máxima de electricidad que tu instalación puede demandar de forma simultánea en un instante dado. Se mide en kilovatios (kW) y no tiene nada que ver con lo que consumes: define lo que podrías consumir a la vez.
La consecuencia práctica es la que importa. La potencia se paga todos los días del año, incluidos los que la nave está cerrada, la oficina vacía y agosto entero. Si está sobredimensionada, estás pagando por una capacidad que nunca utilizas.
Cómo se factura exactamente
Cada tarifa de acceso tiene un número distinto de periodos de potencia, y cada periodo tiene su propio precio en €/kW y año:
| Tarifa | Cuándo aplica | Periodos de potencia |
|---|---|---|
| 2.0TD | Baja tensión hasta 15 kW | 2 (punta y valle) |
| 3.0TD | Baja tensión por encima de 15 kW | 6 (P1 a P6) |
| 6.1TD | Alta tensión, de 1 a 30 kV | 6 (P1 a P6) |
En las tarifas de seis periodos, la potencia contratada en cada uno debe ser igual o mayor que la del periodo anterior: P1 ≤ P2 ≤ P3 ≤ P4 ≤ P5 ≤ P6. Eso permite contratar poca potencia en las horas caras (P1) y más en las baratas (P6), que es precisamente donde está buena parte de la optimización.
El precio por kW no es el mismo en todos los periodos, ni de lejos. P1 es sustancialmente más caro que P6. Por eso bajar un kilovatio en P1 vale mucho más que bajarlo en P6, y por eso un ajuste bien hecho no consiste en «bajar la potencia» sino en repartirla correctamente entre los seis periodos.
Qué pasa si te quedas corto
Aquí hay una diferencia importante según la tarifa.
En 2.0TD, el contador actúa como limitador. Si superas la potencia contratada, el suministro se corta y hay que rearmar el interruptor. Molesto, pero sin coste directo.
En 3.0TD y 6.1TD no hay corte: hay factura. El equipo de medida registra la potencia demandada cada cuarto de hora y, cuando supera la contratada, se aplica un término de exceso que se calcula sobre la magnitud de esa superación. Un solo cuarto de hora mal gestionado puede generar un exceso que se arrastra en la facturación del periodo.
Esto crea una tensión evidente: contratar de menos sale caro por los excesos y contratar de más sale caro por el término fijo. El punto óptimo está justo por encima de la demanda real máxima, con un margen de seguridad razonable.
Cómo saber si la tuya está bien dimensionada
1. Consigue tus maxímetros
Las facturas de 3.0TD y 6.1TD incluyen la potencia máxima demandada en cada periodo. Recopila la de los últimos doce meses —un año completo, para incluir tanto el pico de verano como el de invierno— y monta una tabla con seis columnas, una por periodo.
2. Compara máximo demandado con potencia contratada
Para cada periodo, mira la diferencia entre lo que tienes contratado y el máximo que has llegado a demandar en todo el año.
- Diferencia superior al 20 %: hay margen claro para bajar.
- Diferencia entre el 5 % y el 20 %: el dimensionado es correcto.
- Diferencia inferior al 5 %, o excesos registrados: estás al límite. Bajar aquí es arriesgado.
3. Pide la curva de carga si la diferencia es grande
Los maxímetros de factura dan un valor mensual. Si vas a hacer un ajuste importante, conviene trabajar con la curva horaria completa que el distribuidor pone a disposición del titular del suministro. Ahí se ve si el máximo del mes fue un pico aislado de un arranque puntual o un nivel que se repite todos los días.
Esa distinción cambia la decisión. Un pico aislado a veces se puede eliminar cambiando el orden de arranque de dos máquinas; un nivel sostenido, no.
Cuánto se ahorra en la práctica
El ahorro depende de tres factores: el desajuste que había, la tarifa y el reparto entre periodos. Un ejemplo con números redondos, solo para dar magnitud:
Una empresa en 3.0TD con 100 kW contratados en los seis periodos y un máximo real de 62 kW en P1 y 78 kW en P6. Ajustar el escalonado a 70 / 70 / 75 / 75 / 80 / 90 kW reduce el término de potencia de forma inmediata y sin ninguna inversión, porque los kilovatios que se retiran son los de los periodos caros.
No es un ahorro espectacular en términos porcentuales sobre la factura total, pero tiene dos características que lo hacen especialmente interesante: no cuesta nada ejecutarlo y se repite todos los meses durante años.
Los errores que vemos con más frecuencia
- Contratar la potencia del boletín eléctrico. El boletín del instalador indica la potencia máxima admisible de la instalación, no la que necesitas. Son cosas distintas y la diferencia suele ser grande.
- Dejar la potencia que había cuando se alquiló el local. La actividad cambió, los equipos cambiaron y la potencia se quedó como estaba.
- No revisar después de una reforma. Cambiar la iluminación a LED o sustituir una máquina antigua por una moderna reduce la demanda máxima. Nadie ajusta el contrato después.
- Igualar los seis periodos. Es lo más cómodo y lo más caro. El escalonado existe precisamente para no pagar potencia cara en las horas caras.
- Ajustar demasiado. Bajar hasta el máximo exacto registrado deja la instalación sin margen para cualquier crecimiento o incidencia.
Cada cuánto conviene revisarla
Una vez al año es suficiente en condiciones normales. Además, siempre que ocurra alguno de estos cambios:
- Se incorpora o se retira maquinaria relevante.
- Cambia el régimen de turnos o el horario de actividad.
- Se instala autoconsumo solar, que modifica la demanda de red en las horas centrales.
- Se sustituye la climatización, que suele ser el equipo que marca el pico.
Hay una limitación práctica que conviene conocer: la potencia contratada solo puede modificarse un número limitado de veces al año, así que el ajuste hay que hacerlo bien a la primera y no por aproximaciones sucesivas.
Por dónde seguir
Revisar la potencia es la medida con mejor relación entre esfuerzo y resultado de toda la gestión energética. Si aún no sabes si tu empresa tiene un problema de coste, empieza por comprobar si estás pagando de más por la electricidad. Y si quieres entender el resto de conceptos que acompañan al término de potencia, aquí tienes las partes de una factura eléctrica que conviene revisar.
Si prefieres no hacer el análisis por tu cuenta, es exactamente el trabajo que hacemos en el servicio de optimización de potencia y contratos.